
Jorge Bucay nos habla de forma magistral en su libro, 26 cuentos para pensar, de la historia de un elefante el cual de chico en un circo luchó todo un día y una noche por escapar contra un taco de madera al que estaba atado, el cual pesaba más que él y por tanto no podía mover. Ese mismo elefante de mayor ya no luchaba por escapar porque había interiorizado que no podría hacerlo.
De esta forma este gran escritor nos explica el concepto que acuñó para la psicología el gran Marting Seligman, la indefensión aprendida. Este concepto se basa en la psicología del aprendizaje y los planes de reforzamiento, y nos dice que si nos refuerzan con un estímulo desagradable del que no podemos escapar estaremos creando una indefensión aprendida. Se ha demostrado en muchos estudios científicos que este sistema puede ser clave para desarrollar la enfermedad de la depresión.
Y yo pregunto: ¿Cuál es el taco de madera al que nos ataron?
Quizás todo el mundo estemos atados a distintos tipos de tacos de madera los cuales nos siguen limitando a día de hoy. Nuestro sistema educativo muchas veces ha premiado un sistema de fallo-acierto. En este sistema lo importante es no fallar, porque fallar es un error fatal según nos dicen. Pocas veces en este sistema se nos ha enseñado la comunicación emocional o el desarrollo de los distintos potenciales individuales. Ya sabéis, si medimos la capacidad de un elefante para subir a un árbol le podemos dar la oportunidad de que piense que no sirve para nada.

Algunos estudios de la psicología a través de otro concepto como el de efecto Pigmalión o profecía autocumplida han demostrado la importancia del refuerzo positivo, el contexto en el que actuamos y la confianza para obtener éxito.
Rosenthal y Jacobson administraron un test de inteligencia no verbal al inicio de curso escolar a un grupo de niños. A su vez, informaron a los profesores de que la prueba predecía la capacidad intelectual de los individuos.
Los investigadores seleccionaron a un grupo al azar que dijeron a los profesores que eran potencialmente más listos, estos formaban el grupo experimental. Por otra parte, seleccionaron otro grupo al azar también del cual no se dio ninguna característica positiva, que constituyó el grupo control.
El grupo experimental (niños y niñas sobre los que se había dado informes positivos a sus profesores) mejoraron significativamente en promedio las puntuaciones del resto de alumnos (grupo control). Es decir, quienes habían sido calificados con potencial para el progreso, habían mejorado más en la segunda prueba que el resto de alumnos (grupo control).
Estos resultados se explicaron por el contexto diferencial que se daba en las clases, reforzando los profesores a los alumnos que pensaban que contaban con una mayor aptitud intelectual.
¿Podemos deducir de ahí la importancia del refuerzo positivo?
Decía uno de los grandes psicólogos del siglo pasado (Jonh B. Watson) “Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger —médico, abogado, artista, hombre de negocios y, sí, incluso mendigo o ladrón— independientemente de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados.”
Creo en su justa medida en el determinismo infantil y el periodo crítico. Estas corrientes afirman que lo que aprendemos siendo niños marca nuestra vida. En mi opinión tiene una gran importancia lo que aprendemos hasta una cierta edad (periodo crítico), quizás más que cuando somos mayores, aún así siempre se puede cambiar y aprender a lo largo de toda la vida, debido al proceso de neurogénesis (constante generación de neuronas durante toda la vida).
Llegados aquí me gustaría proponer a quién me lea que intentemos valorar las capacidades y conductas de las personas que nos rodean: niños, ancianos y adultos. Agradezcamos más lo que nos gusta antes que quejarnos sobre lo que no nos gusta. ¿O es que acaso nos gustaría llegar a ser el taco de madera de alguien algún día?. Yo personalmente no, y por favor no os permitáis ser el elefante encadenado.
Wolfpsychology. Jose Alberto Pereira Núñez. Psicólogo sanitario. AN10227.
¨Estoy haciendo lo que me gusta, eso no me deja tiempo para pensar en lo que no me gusta¨ Jose Alberto Pereira Núñez.
Gracias, gracias y gracias.



